Estuve reflexionando. Concluí que el chat es mala onda. Cómo puede ser que día tras día uno, de manera casi automática, haga doble clic en el ícono ese para conectarse al Messenger y, frente a la vista de tantos muñequitos verdes, verdes con una rayita roja o verdes con un relojito (algunos conocidos, otros amigos, otros familiares, otros ex familiares...no tengo el gusto de contar entre mis contactos con gente que no conozco como muchos de ustedes...shame on you, you compulsive-obsessive virtually promiscuous mail-askers), uno no tenga la decencia de saludarlos. Es lo mismo que ir caminando por la calle y hacerte el que no viste a alguien aunque sí que lo viste. Por eso opté por esconderme en las sombras del anonimato y tener siempre marcada la opción "no conectada". Me doy asco a mí misma. Me atraparé aunque sea lo último que haga...lo último que haga.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario